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Tyler
Fauerbach & Kayla Fauerbach
"Cuando
Tyler tenía dos semanas de nacido lo trajimos a la sala de
emergencias del Miami Children's Hospital por un problema que no
creíamos ser de gravedad. No pueden imaginarse nuestra alarma
al ver que lo ingresaron en PICU (Unidad Pediátrica de Cuidados
Intensivos) donde permaneció por espacio de 3 meses. Tyler
comenzó a tener ataques epilépticos y paró
de respirar. Más adelante diagnosticaron que sufría
de Parálisis Cerebral. De ahí en adelante, visitábamos
el hospital con mucha frecuencia.
Cuando Tyler tenía 3 años de edad, nació su
hermanita Kayla. Kayla nació 3 meses prematura y pesó
solamente 2 libras. Nuestro único consuelo en medio de esa
situación fué que iba para el Miami Children's Hospital,
un lugar que nos inspiraba mucha confianza. Kayla pasó 91
días en NICU (Unidad Neonatal de Cuidados Intensivos) y fue
sometida a una intervención quirúrgica a los 18 días
de nacida para repararle un intestino perforado. Más adelante
se le presentaron serios problemas respiratorios.
En la actualidad Kayla es una niña típica de 6 años
de edad, Embajadora de Buena Volundad del March of Dimes por dos
años consecutivos.
Algo muy positivo surgió de nuestras estadías en el
hospital; conocimos a muchas personas que hoy en día consideramos
nuestros amigos. Las enfermeras del Miami Children's Hospital nos
ayudaron a sobreponernos en momentos extremadamente difíciles.
Mi esposo y yo estamos agradecidos de tener nuestros dos bellos
milagros y me enorgullece ser miembro del Concilio Consultivo Familiar
desde su fundación en el 1997. Animo a los padres a que formen
parte del Concilio. Siento una gran satisfacción al poder
devolver algo a quienes mucho nos dieron".
Liz Fauerbach,
orgullosa mamá
Shea
Marcos García
Shea
Marcos García, o "Baby Shea", como lo conocen en
la iglesia, nació el 12 de junio del 1999. Era un bebé
perfecto, no lloraba mucho y le gustaba dormir. Cuando Shea tenía
seis meses de edad, la familia entera tuvo la gripe y todos tomamos
medicinas. Shea tomaba antibióticos. Aunque los demás
mejorábamos, Shea continuaba enfermo. El 30 de diciembre
del 1999, comenzó a mostrar síntomas más serios.
Inicialmente pensamos que era una reacción a los antibióticos
que había tomado, pero eventualmente lo llevamos al Miami
Children's Hospital para que le hicieran un examen profundo.
Shea solamente
tenía 6 meses de edad, y aunque la sala de emergencia estaba
llena, nuestro hijo fue atendido rápidamente. Después
que las enfermeras de la sala de emergencias le sacaron sangre y
mientras le hacían otros exámenes, el médico
de la sala de emergencia se nos acercó. Interrumpió
los examenes con lo que llamó "un poco de malas noticias".
Nos explicó con voz quebrantada que ya tenía los resultados
los exámenes de sangre preliminarios, y que las muestras
de sangre de Shea indicaban cáncer. Así fué
que el día anterior al comienzo del nuevo Milenio, nuestras
vidas cambiaron radicalmente. Más tarde, una prueba confirmó
que Shea tenía A.M.L. un tipo de leucemia que ataca sin aviso
ni causa a uno en 100,000 niños. Shea se había ganado
la "lotería" de la leucemia.
Gracias a nuestras
oraciones, familiares, amistades y compañeros de trabajo
pudimos hacerle frente a los próximos meses. Shea tuvo más
transfusiones de sangre y plaquetas que podemos recordar y se sometió
a 14 meses de quimioterapia. Tuvo dos recaídas y tres remisiones;
cada una mermando aún más sus chances de sobrevivir
esta enfermedad. El 28 de diciembre del 2001, Shea recibió
el trasplante de médula ósea que le salvó la
vida. Continúa sus tratamientos y exámenes y recientemente
le suspendieron las medicinas. Sin duda, gracias a Dios, a la experiencia,
sabiduría y dedicación de los médicos y enfermeras
de Shea, y la tecnología moderna, el 12 de junio del 2002
Shea celebró su tercer cumpleaños.
Llevamos casi
tres años visitando el hospital con regularidad. A mí
me conocen como "el papá de Shea" y me complace
formar parte del Concilio Consultivo Familiar. Susan Eidelheit,
una de las enfermeras de Shea, me presentó al Concilio. Me
encanta este concepto pues nadie mejor que nosotros, las familias
que han pasado por los momentos más difíciles de nuestras
vidas, para compartir nuestras experiencias con otros padres y ayudarles
a que su estadía en el hospital sea menos angustiosa y dolorosa.
Nuestro más profundo agradecimiento al personal del Miami
Children's Hospital, el Children's Miracle Foundation, Community
Blood Centers of South Florida y sin duda alguna al Concilio Consultivo
Familiar.
Sinceramente,
Eddie García
"el papá de Shea"
Benjamin
Cynamon
"Cuando
tenia 9 meses de edad, Benjamin comenzó a padecer de infecciones
de oído. Pronto los antibióticos resultaban ser menos
y menos eficaces. En cuanto terminaba de tomarlos, los oídos
volvían a llenársele de líquido. Constantemente
se halaba las orejas, y estaba retrasado en el habla porque las
infecciones de los oídos le afectaron la audición.
Su pediatra, el Dr. Vicente Roger, sugirió que lleváramos
a Benjamin al Dr. Rafael Portela en el Miami Children's Hospital.
El Dr. Portela le insertó tubitos en ambos oídos en
una operación de 15 minutos de duración en la sala
de Cirugía Ambulatoria del hospital cuando Benjamin tenía
20 meses de edad. Su mejoría fue inmediata y dramática.
Comenzó a hablar claramente, amplió su vocabulario
y no tuvo más infecciones en los oídos.
Abigail Cynamon, mamá
David
Richardson
"A
los ocho años de edad, David sufrió un grave accidente
donde fue lanzado del bote en que viajaba. Su pie derecho dio contra
la hélice del bote, resultando en una lesión masiva.
Yo presencié el accidente y lo acompañé en
el helicóptero de rescate que lo trasladó al Miami
Children's Hospital. Durante su hospitalización de 37 días
de duración, David fue sometido a 16 intervenciones quirúrgicas
y por espacio de 35 días recibió antibióticos
por suero y morfina y metadona para controlarle el dolor. Gracias
a la experiencia, sabiduría y compasión de los médicos
y enfermeras del Miami Children's Hospital, su recuperación
fue notable. Con su espíritu estoico y contínuos esfuerzos,
ya logrado jugar de nuevo como los demás niños, y
hasta juega hockey en patines. Mi corazón está lleno
de gratitud hacia el personal del Miami Children's Hospital que
tanto luchó por devolverme a mi hijo intacto y saludable."
- Julie Richardson, mamá
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