“Cuando estaba en 5.° grado en 1995, sufría de calambres muy fuertes del lado derecho. Durante unos días, caminaba con dolor, hasta que un amigo de la familia le dijo a mi mamá que podía tener apendicitis. Me llevaron de urgencia al Miami Children’s Hospital y esa noche me sacaron el apéndice. El médico me dijo que si hubiera dejado pasar más tiempo, hubiera muerto. Gracias a Dios, la atención que recibí en el Miami Children’s Hospital me salvó y me recuperé totalmente. Ahora tengo 26 años y adoro compartir la historia de por qué tengo una cicatriz en la cadera derecha. ¡Gracias por elegir el Miami Children's Hospital!”.
Alexandra, Coral Gables, Florida