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Promoción y educación de la salud

Preparar a los niños para un huracán

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Antes, durante y después de un desastre natural, como en el caso de un huracán, es probable que los niños sientan temor y ansiedad. Esto se puede manifestar por períodos moderados o intensos de hiperactividad, distracción, aferramiento a los padres, conversación excesiva y, a veces, una regresión en las conductas aprendidas, como el aprendizaje del uso del baño y dormir en sus camas.

 

Es probable que los niños con necesidades especiales de atención médica también experimenten cambios relacionados con la ansiedad y el cambio de entorno, como agitación nerviosa y espasmos bronquiales, entre otros.

 

Como padre, es importante que sepa que los cambios conductuales y psicológicos relacionados con este tipo de evento por lo general son temporales y, en cierta medida, prevenibles; para ello siga las recomendaciones a continuación:

 

  • Hable de manera calma y clara con los niños acerca de los desastres naturales.
  • En el caso de un huracán, un tornado o una tormenta tropical, hágales saber que habrá vientos fuertes, rayos y truenos , lluvias intensas y posiblemente inundaciones.
  • Dígales que se deben realizar preparaciones para tener todos los artículos necesarios a mano, pero que lo más importante es permanecer seguro.
  • No ignore a los niños durante las preparaciones para un huracán. Hágalos participar en el plan pidiéndoles que reúnan sus pertenencias favoritas (por ej., lápices de colores, libros, juguetes pequeños preferidos, pijamas, etc.) en una bolsa o caja. Este proceso los mantiene ocupados y hace que se sientan partícipes de los esfuerzos de preparación.
  • Explíqueles a los niños que el paso de un huracán dura sólo unas pocas horas y haga hincapié en el hecho de que la familia permanecerá unida durante este tiempo.
  • Si su niño tiene un muñeco o peluche favorito, o un amigo imaginario, pídale que le repita su explicación sobre lo que sucederá; de esta forma usted se asegurará de que el niño comprende claramente lo que sucede durante un huracán.
  • Encuentre un lugar seguro (una habitación sin ventanas ni puertas que den al exterior) donde su familia pueda reunirse durante la tormenta. Haga que esta área sea lo más agradable y divertida posible, y llámela el "lugar de campamento".
  • Durante la tormenta, permita que los niños jueguen con sus pertenencias de manera que se mantengan ocupados en alguna actividad. Su confortación, junto con actividades como rezar, leer un libro y jugar juntos ayudan a los niños a pasar esta experiencia angustiante.
  • Si su familia busca refugio, cerciórese de que las mascotas estén en un lugar seguro y haga participar a los niños en este proceso. Asegúreles que dejar el hogar es únicamente una medida de SEGURIDAD y que regresarán tan pronto pase la tormenta.
  • Reúna cualquier medicamento que necesite para el niño y los miembros de la familia y colóquelos en una bolsa Ziploc. 
  • Lleve esta bolsa con usted en todo momento.
  • Durante la tormenta y luego de ésta, las comunicaciones telefónicas pueden estar interrumpidas. Tenga su teléfono celular cargado y con usted en todo momento. Coloque en la bolsa de los medicamentos una lista de los números de teléfono de emergencia, como el del pediatra, el médico de atención primaria, la policía y los bomberos.
  • Una vez que la tormenta haya pasado y antes de salir al exterior, prepare a los niños para las consecuencias del huracán que verán. Hábleles acerca de los árboles caídos, las ventanas rotas, las casas que pueden haberse derrumbado, los cables eléctricos, etc. Asegúreles que éstas son consecuencias esperables de la tormenta y que, con el tiempo, estos daños se pueden reparar.
  • Si su vivienda sufrió daños a causa de la tormenta, comience el proceso de reconstrucción de la manera más oportuna y segura.
  • Evite llorar o tener arrebatos de emoción en presencia de los niños. En la mente de un niño, estos eventos representan una tragedia, y su calma y optimismo les aseguran un regreso rápido a las actividades "normales".
  • Recoja a los animales de los refugios tan pronto como lo permitan las circunstancias.
  • Durante el proceso de reconstrucción, como primer medida, asegúrese de eliminar todos los desechos del jardín, a fin de garantizar que los niños tengan un lugar seguro para jugar si las condiciones del tiempo lo permiten.
  • En caso de una inundación, no permita que los niños naden o caminen por áreas inundadas. Estas aguas pueden estar contaminadas y pueden contener desechos perjudiciales.
  • Recuerde: su paciencia, su confortación y su amor son las medidas preventivas más importantes para ayudar a su niño a superar un desastre natural.

 

Para obtener información adicional, comuníquese con la:

 


División de Medicina Preventiva (Division of Preventive Medicine)
del Miami Children's Hospital al (305) 663-6844

 


Departamento de Psiquiatría
del Miami Children's Hospital (305) 663-8439