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Historias exitosas de pacientes

Michael

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Cuando Brittany y Michael Madden llevaron a su aparentemente saludable primer hijo al Miami Children's Hospital para un control de rutina, nunca se imaginaron que ese viaje salvaría la vida del pequeño.

 

Durante el quinto mes de embarazo de Brittany, un perinatólogo le informó a la mamá que podía haber algún problema con los riñones de su bebé, y le aconsejó que hiciera revisar al bebé por un nefrólogo cuando cumpliera los tres meses. Después del nacimiento, el pequeño Michael era la viva imagen de la salud, lo que generó dudas acerca de la advertencia del problema de riñones. Sin embargo, la pareja de Naples, Florida, siguió obedientemente los consejos del perinatólogo y llevó al bebé al Miami Children's Hospital al cumplir los tres meses. Su responsabilidad, y la astucia del médico que detectó un soplo en el corazón durante la revisión de los signos vitales en un control de rutina, tal vez ayudaron a salvar la vida de Michael. De regreso en su casa después del control de rutina, la familia recibió un llamado del hospital en el que les solicitaban que volvieran inmediatamente para consultar a un cardiólogo.

 

Lo que el doctor Richard Zakheim le dijo a la familia Madden les cambió la vida por completo. “Nos dimos cuenta de que Michael tenía numerosos orificios en el corazón y que su arteria aorta debía reconstruirse. Los doctores estaban sorprendidos de la saludable apariencia del bebé, teniendo en cuenta la gravedad de sus defectos cardíacos. Necesitaba someterse a una cirugía inmediatamente. Sin una cirugía, no sabían cuánto tiempo podría resistir”, recuerda Brittany. En los meses siguientes, Michael fue sometido a múltiples procedimientos en el Miami Children's Hospital. La primera operación consistió en la reparación quirúrgica de una coartación de la aorta, es decir un estrechamiento del principal vaso sanguíneo que lleva sangre oxigenada al cuerpo. La cirugía estuvo a cargo del doctor Redmond P. Burke, Jefe de Cirugía Cardiovascular del Instituto del Corazón Congénito del Miami Children's Hospital y del Arnold Palmer Hospital for Children en Orlando. “Nos dijo que la aorta de Michael tenía el grosor de un palillo, cuando en realidad debería tener el tamaño de un lápiz. Estaba sorprendido de ver que Michael hubiera podido sobrevivir con semejante opresión”.

 

El siguiente paso fue reparar los múltiples orificios de diversos tamaños, llamados defectos septales, en el corazón de Michael. Algunos fueron reparados por el doctor Evan Zahn, Jefe de Cardiología del Congenital Heart Institute, mediante el uso de un dispositivo de oclusión

que en ese entonces aún no contaba con la aprobación de la FDA. El oclusor AMPLATZER permite que los orificios se reparen mediante el uso de técnicas de cateterización de mínima invasión. La última cirugía a la que se sometió Michael se realizó el 14 de febrero de 2006, el día de San Valentín. En el futuro, la familia

Madden espera celebrar este día festivo con un sentimiento especial y con los gratos recuerdos de los médicos que curaron el corazón enfermo de Michael.

 

“Los doctores Burke y Zahn viajan por todo el territorio de Estados Unidos para lo que yo llamo 'obrar milagros'. Sus manos deben ser muy suaves para poder trabajar en criaturas tan frágiles y pequeñas. Son verdaderos expertos en su área”, dijo Brittany.


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